Durante las primeras horas de la Zombificación.
- Oye papá ¿dónde está mi mamita?
- Afuera.
- ¿Y porqué no la dejas entrar?
- Porque si la dejo entrar nos va a morder hasta matarnos… junto con sus amigas.
- ¿Qué le pasó?
- No sé. La última explicación que oí decía que era por el polvo de la cola del cometa que cayó la semana pasada. Dicen que ese polvo se mezcló con una sustancia que tienen más las mujeres que los hombres que se llama estrógeno y que eso las convirtió en zombies.
La puerta se sacudió con violencia. Alguien intentaba entrar. Al niño no le gustaba ese ruido. Cerró los ojos y se tapó los oidos. Cuando los volvió a abrir vió a su papá empuñando la motosierra listo para accionarla.
Ya no se sacudían ni la puerta ni las dos ventanas de la cochera tapiadas con pesadas planchas de madera.
- Duerme – le dijo su papá.
- No puedo. Extraño a mamita.
Mientras su papá examinaba por enésima vez los cartuchos de su escopeta, el niño preguntó.
- ¿Si todas las mujeres se convirtieron en zombies quién va a tener bebes?
- Quizá las niñas cuando crezcan, si no se convierten en zombies también.
- ¿Las niñas no son zombies?
- No. Cuando fuí a la cocina por comida ví por la ventana a nuestro vecino bajar con sus 2 hijas al sótano mientras tú mamá y sus amigas del club rotario se metian por las ventanas.
- ¿Y ahora qué pasará?
- Sobreviviremos. La humanidad nomás acaba de perder algunas recetas de pozole y la costumbre de andar con la ropa planchada.
Autor: controlzape
